¿Qué se considera como ayuda efectiva?

PDF Imprimir Correo

Partimos del hecho que el individuo ha gestado por sí mismo las ideas y un tercero le facilita medios, formas o mecanismos para que pueda lograr sus fines suicidas. Por Ejemplo: facilitarle un arma, un medicamento o algún otro procedimiento.


Existe una situación muy especial de ayuda al suicidio que implica directa y explícitamente a ciertos trabajadores de la salud y hace referencia al límite de la confidencialidad. Si bien es cierto que la confidencialidad entre médico y paciente es una relación muy íntima y celosamente guardada, tiene sus limitaciones. En el caso de psiquiatras y psicólogos, es obligación en el encuadre terapéutico informar a sus pacientes que la confidencialidad está limitada por estar en riesgo su propia vida o la de terceros. Es decir, si un paciente le informa a su terapeuta que está contemplando seriamente la idea del suicidio, el terapeuta debe proceder y romper el secreto profesional. No hacerlo, se consideraría ayuda efectiva para el suicidio.

En estos casos se podría procesar al terapeuta por homicidio culposo, la ley contempla 4 condiciones bajo las cuales se puede entender dicha omisión:

•    Impericia: no tiene el conocimiento profesional suficiente y desestimó la amenaza suicida.
•    Imprudencia: teniendo el conocimiento, se arriesga a guardar el secreto con su paciente, y éste procede a suicidarse.
•    Negligencia: pudiendo proceder a informar a terceros (familia o personas cercanas), omite hacerlo.
•    No contemplar las leyes vigentes: esto hace conexión no solo con los códigos de ética profesional sino también con el artículo 131 del código penal,.

Lo anterior, cobijaría al personal de la salud, como médicos, enfermeras, psicólogos, personal paramédico y entidades prestadoras de salud.

Otra situación que puede considerarse como ayuda efectiva bastante compleja y polémica de analizar, es cuando el paciente hace uso de la medicación prescrita por parte del médico. Se considera responsabilidad del médico, valorar previamente que el paciente no tenga una condición de riesgo de suicidio. Si lo tiene y es imperativo medicarlo, debe hacerlo con un medicamento seguro, es decir, que en la eventualidad de que la persona llegase a emplear los fármacos, el riesgo de muerte por intoxicación sea mínimo. Además debe tener en cuenta el hacerlo en el marco de una hospitalización o buscar el apoyo de familiares o allegados.

Otra situación que puede involucrar a las entidades prestadoras de salud, es no prestar la ayuda terapéutica necesaria a un paciente con riesgo de suicidio. Es decir, en ciertos casos es recomendable que la persona tenga un manejo hospitalario con internación de varias semanas, sin embargo, se le trata ambulatoriamente o mediante una hospitalización de un par de días. No son pocos los casos en que un paciente se ha suicidado después de una corta hospitalización y sobre todo, cuando a criterio del equipo de profesionales a cargo del caso, aun  existía el riesgo.