¿Qué puedo hacer como padre o madre?

PDF Imprimir Correo

El punto más importante que deben tener los padres y las madres se centra en el desarrollo de una relación de proximidad, comunicación y soporte con los hijos. El desarrollo de una relación no es cuestión de un par de momentos sino que es un proceso constante y permanente. Mencionaremos a continuación algunos tópicos muy generales que pueden ayudar en la construcción de una relación sana con nuestros hijos e hijas y que les puede ayudar a consolidar mecanismos de protección no solo frente al suicidio sino frente a muchas otras situaciones indeseables (8).


A.    Ser modelos de autoridad congruentes y coherentes:
Quizás la primera idea que se viene a la mente de la mayoría de las personas al mencionar la palabra autoridad es sanción y castigo. Si, una parte de sus funciones son corregir, sancionar y castigar. Sin embargo, la autoridad tiene otra dimensión poco asociada: Apoyo, protección y dirección. Si estamos siendo víctimas de un atraco en la calle, lo que más quisiéramos es que apareciera un policía que nos socorriera. Estamos acudiendo al papel protector de la autoridad. Por encima de cualquier otra, la cualidad más valorada en una figura de autoridad es la justicia. Y esta a su vez, es la base para la edificación de la coherencia y la congruencia.

B.    Comunicación abierta, clara y permanente: El sustrato principal para que se de este tipo de comunicación es que los adultos proyectemos una idea de confiabilidad ante nuestros hijos y esto también se traduce en ser justos. La principal queja de muchos adolescentes frente a sus padres se centra en la percepción de injusticia en algunas de sus formas de proceder. Si bien no es una regla, en muchos casos los adolescentes pueden llegar a tener razón en ese sentido.

C.    Manifestación del afecto: No importa saber que somos queridos. Nunca estarán de sobra las manifestaciones de dicho afecto. Palabras de afirmación, tiempo de calidad, contacto físico son algunas de las formas de manifestar nuestro afecto hacia alguien y nuestros hijos no son la excepción. Erróneamente algunos padres creen que una excelente provisión económica es suficiente manifestación de su afecto. Para un niño, más importante que tener la última consola de video juegos, es poderse sentar junto con su padre a jugar. Para una jovencita, más importante que tener el pantalón de la marca de moda, es poder salir con su madre a comprarlo y poder visitar el mayor número de tiendas en ese proceso. ¡Ella y mamá solas! Otra creencia erronea con respecto a la manifestación del afecto es que si nos mostramos sensibles ante nuestros hijos, eso es una señal de debilidad y nos resta autoridad ante ellos. Nada más alejado de la realidad que eso. De hecho, ofrecerles disculpas cuando nos hemos equivocado, fortalece nuestra imagen de autoridad: Les estamos enseñando la humildad.

D.    Unidad de mando entre padre y madre: Si los niños y niñas perciben que papá y mamá poseen el mismo criterio en decisiones referentes a normas, permisos, premios o restricción de privilegios, esto ayuda a aumentar su sensación de seguridad y protección. No es fácil de lograr para los progenitores pero no es una tarea imposible.

E.     Promoción explicita de valores: Se habla ampliamente de la formación en valores pero pocas veces se tienen precisadas acciones claramente intencionadas en este sentido. Desde muy pequeños los niños y niñas deben tener mensajes claros por parte del padre y de la madre con respecto a valores como el respeto, la obediencia, la honestidad, la solidaridad, la confianza, el cumplimiento y la responsabilidad entre otros.