¿Cuáles factores protegen y/o disminuyen el riesgo?

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Al hablar de factores de protección, no necesariamente coinciden con la ausencia de factores de riesgo aunque pueden guardar cierto nivel de relación la presencia o ausencia de unos o de otros. A continuación mencionaremos los factores de protección más frecuentemente identificados:



A.    Alta tolerancia a la frustración: Cuando se le enseña a los niños y a los jovenes a enfrentar situaciones de pérdida, fracaso o frustración, los estaremos preparando para este tipo de circunstancias que inevitablemente estarán presentes a lo largo del curso de la vida. No hay que confundirse con la expresión coloquial “Ese es un tipo frustrado” que hace referencia a una persona que nunca logró un anhelo que tenía y por lo tanto, se muestra amargado, resentido y con rabia hacia la vida.
B.    Alta tolerancia al rechazo: Se diferencia de la tolerancia a la frustración en la medida en que se relaciona específicamente con el manejo de las relaciones sociales. Si bien en el desarrollo de las habilidades sociales es muy importante saber formar parte de un grupo, saber reconocer jerarquías, saber entablar nuevas relaciones con miembros tanto del mismo sexo como del opuesto, saber conservar dichas relaciones y saber colocar límites sanos en ellas; en dicho proceso el rechazo será algo inevitable. No es algo que podamos escoger: Así como a algunas personas les pareceremos alguien agradable, para otras seremos absolutamente detestables. Para nustro gusto o disgusto, será necesario aprender a tolerar el rechazo de algunas personas que se encuentran a nuestro alrededor. En esa medida, saber tolerar el rechazo se convierte en un factor altamente protector.
C.    Consolidación de una buena red de soporte social: Si bien es importante construir nuevas relaciones, también es importante saber conservarlas y nutrirlas. En tanto que se tiene la percepción de contar con muchas y variadas personas que nos pueden brindar apoyo, ayuda y soporte, la percepción de desamparo disminuirá significativamente. Una de las necesidades afectivas más importantes para los seres humanos es sentir que son importantes, amados y valorados por otras personas, de manera real y genuina.
D.    Ausencia de consumo de sustancias psicoactivas o retraso en su edad de inicio: El consumo de sustancias psicoactivas puede ser la consecuencia de problemas previos y a su vez se convierte en un factor generador de otros nuevos. En un marco de vida ideal, se esperaría que los niños y jóvenes nunca lleguen a consumir sustancias psicoactivas ilegales y que si llegaran a acceder a las sustancias psicoactivas legales, lo hagan siendo adultos y de una manera responsable y regulada.
E.    Manejo del estrés de la vida cotidiana basado en la búsqueda de soporte social y la solución de problemas: Las investigaciones muestran que las personas que desarrollan este tipo de formas de manejo del estrés, basados en la búsqueda de soporte social y en la solución de problemas, tienden a inclinarse significativamente menos, a concebir ideas de suicidio o a incurrir en el consumo de sustancias psicoactivas.
F.    Control emocional: Debemos entenderlo no como la ausencia de emociones molestas. Hay dos puntos fundamentales al hablar de control emocional. Primero, postergar la toma de decisiones relevantes estando bajo una emoción particularmente intensa (bien sea alegría o tristeza). Segundo, que las emociones que se experimentan sean proporcionales a la magnitud del evento que se está viviendo.
G.    Estilos de pensamiento sobre la causa de los hechos: La explicación que le damos al origen o causa de los eventos es algo que se aprende. Cuando desarrollamos los mecanismos que nos permiten hacer las atribuciones o evaluaciones ajustadas, la vida se puede vivir con mayor o menor sensación de control. El ejemplo más conocido sería el tipo de explicación que puede dar un estudiante ante una mala nota: “El profesor me rajo” (explicación externa) frente a “No estudié lo suficiente” (explicación interna). La forma como nuestro pensamiento da explicación de la causa de los eventos, tiene una íntima relación con la responsabilidad, es decir, la habilidad para responder por las consecuencias de nuestras decisiones.
H.    Consistencia normativa: tener normas claras, justas y firmes, apoyados en un manejo abierto y sincero del afecto, suele ser un factor que tiene un poder de protección supremamente efectivo. Para que esto se de, es necesario cuidar la comunicación, de tal manera que sea oportuna y prudente.